miércoles, 11 de abril de 2018

Apuntes del subsuelo

En los últimos años de mi vida he pensado que la inteligencia estaba bastante sobrevalorada, quizá me lo decía a mí misma sin pensarlo en realidad porque me resultaba un poco snob valorar a alguien por algo que no era responsabilidad ni mérito suyo (esta última afirmación me la estoy cuestionando también).

Nunca he sido una alumna especialmente brillante (ya que me aburría rápido), ni tampoco he destacado por lo contrario (no he necesitado esforzarme demasiado). Quizá por eso todo esto me pilla de nuevas, pero me estoy dando cuenta de que a una gran cantidad de gente, le resulta muy ofensiva la inteligencia de los demás. Y me disculpo de antemano por definirme a mí misma como inteligente, pero sé que los pocos y fieles lectores que tengo me perdonaréis esta licencia.

Paralelamente a esto, últimamente me pregunto a menudo si una persona poco inteligente puede ser considerada como una buena persona. Supongo que todo esto entronca con la afirmación que cuestiono más arriba de que la inteligencia no es responsabilidad o mérito de quien la posee (o carece de ella)...Pero no consigo llegar a ninguna conclusión, entiendo que principalmente porque los conceptos de "inteligencia" y "bondad " son demasiado complejos y primero habría que definirlos exhaustivamente para poder llegar a una respuesta más o menos satisfactoria y yo, por si alguno de vosotros no lo sabe aún, soy una vaga redomada a la vez que una perfeccionista incorregible.

Pero ahí lo dejo, por si alguien se aburre o simplemente se hace las mismas preguntas que yo.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Tierra de Campos

Me sorprendí follando varias veces con el desafío vengativo del que folla contra la muerte, la enfermedad, el olvido. Uno folla a veces contra el mundo. Follaba contra el amor y follaba contra la pareja y follaba contra el compromiso. Y follaba contra tantas cosas que a veces no follaba a favor de nada. 

Extraído de Tierra de campos de David Trueba

domingo, 28 de enero de 2018

Winter, but spring is coming



Me doy cuenta de que no podré pasar página del todo hasta que no pase un año. No es por el tiempo, simplemente hace falta un ciclo completo, dar una vuelta entera para pasar por todos y cada uno de los meses. Cada estación arrasta unos recuerdos diferentes porque aunque no lo sepamos, sentimos y recordamos a través del olfato y cada estación huele distinta a las demás.
Ya tuve mi "summer in the city", mi "autum leaves" y estoy pasando por mi "winter" porque yo pienso con canciones. Me queda un febrero, un marzo y un abril, pero uno nunca puede contener una primavera.


miércoles, 17 de enero de 2018

Desórdenes

Cuando leí El Pozo de Onetti, pensé que era muy cortazariano. Después descubrí que la escritura de Onetti fue una de las principales influencias de Cortázar y comprendí que me había equivocado sobre quién emulaba a quién.
Reflexionando de nuevo sobre ello vuelvo a afirmar que Onetti es muy cortazariano y no al revés porque como decía el protagonista de La Cuestión humana: "el orden de los acontecimientos no es siempre cronológico".

domingo, 31 de diciembre de 2017

No te salves

Nunca he sido yo muy de hacer balances al final de año, quizá porque no concibo el tiempo de una forma completamente lineal, pero este ha sido un año de muchos cambios, largo e intenso. Haciendo balance desde fuera (incluso desde dentro) podría parecer un año regular; acaba el año y no logro ni acercarme a esa sensación de equilibrio que tanto anhelo.
No he terminado mi poemario (ya van seis años desde que lo empecé), no he conseguido cerrar esa herida que es más vieja aún que mi poemario, he hecho daño que podía haber evitado a personas a las que aprecio, no he tenido ninguna experiencia lisérgica clarificadora o sanadora, no he logrado ahogar a mi EGO, he tenido menos sexo del que he necesitado, se me ha instalado un dolor crónico y me he hecho mayor así de repente algún día del 2017.
Desde luego no puede decirse que sea un gran año, sin embargo, he aprendido a gestionar algo mejor la frustración, a guardar el látigo cuando meto la pata para tratar de no volver a cometer el mismo error en lugar de hundirme en las arenas movedizas de la culpabilidad, he aprendido a detectar lo que quiero, a pedirlo y salir a buscarlo, si no me lo dan. He conseguido no dejarme arrastrar por los deseos de los demás, verme con simpatía, condescendencia y me he reído de mí misma en este año más que de nadie en toda mi vida. 
Pero sobre todo, he decidido no salvarme en este año ni en los que vendrán.



jueves, 14 de diciembre de 2017

La grande bellezza

Nos empeñamos en conseguir rostros perfectos y cuerpos esculturales cuando lo que realmente hace hermosa a una persona son la sonrisa y la inteligencia. Por ese orden.

domingo, 10 de diciembre de 2017

The greatest

Eran otros tiempos y podías permitirte ver tres películas al día o encerrarte un fin de semana con un libro para poder saborearlo y masticarlo hasta fundiros en uno para siempre. Ahora lees en el metro cuando tienes espacio para abrir el libro, ves series para evadirte y, de vez en cuando, alguna película que logra fascinarte y devolverte a la vida.

Eran otros tiempos, no sólo por eso, sino porque nada era grave y sabías que todo iba a cambiar en cualquier momento. Incluso a veces te resistías perezosamente a ese cambio. Ahora sólo ves una autopista recta de la que no eres capaz de vislumbrar el final, pero te lo imaginas y deseas secretamente alcanzarlo, no puede ser peor que ese largo viaje con el aire acondicionado estropeado.

Eran otros tiempos, aún había esperanza en lo que vendría. 

Eran otros tiempos, las canciones eran himnos y eso bastaba. Ahora son a lo sumo algo que colgar en el facebook con la esperanza de compartir ese sentimiento con alguien más. 

Eran otros tiempos, combatías la ansiedad con drogas ilegales, música alta, sexo y alcohol. Ahora lo intentas, pero sólo consigues empeorarlo.

Eran otros tiempos, pero a quién le importa.