Lo que me gusta de Intimidad es que tiene un tono muy realista, pero con un fondo utópico. Es decir, plantea situaciones reales y sórdidas, pero el desenlace se presenta con formas justas y plausibles de gestionarlas que no son las habituales fuera de la ficción. Diría que deja un trasfondo de esperanza y optimismo porque lo plantea de tal manera que hasta parece fácil e inevitable hacerlo así.
Es una serie inundada por la sororidad, la empatía, la valentía, es una serie protagonizada por (y perdonadme el topicazo) mujeres empoderadas contra el patriarcado.
Hacía mucho que no disfrutaba de una serie española de esta forma, sin concesiones, sin sonrojarme, sin desear cambiar nada. Las actuaciones de los protagonistas son estupendas, aunque Patricia López Arnaiz es quien se lleva la palma: absolutamente creíble, refleja la evolución de un personaje complejo de forma muy sabia.
lunes, 7 de noviembre de 2022
miércoles, 1 de diciembre de 2021
Little Women
Aunque soy muy fan de Greta Gerwig (hasta ahora más como actriz que como directora), no tenía especial interés en ver la vigésimo cuarta (quinta en realidad) adaptación de un libro que marcó mi infancia y una película (la de Cukor) que también lo hizo.
Sin embargo, ayer tenía el día ñoño y después de dar vueltas por el catálogo de Netflix sin encontrar nada adecuado a mi estado de ánimo, se me apareció. Y yo, que creo en los símbolos, las señales, las profecías autocumplidas y un montón de cosas que ni os imagináis, no pude más que darle al play.
Tengo que decir que me sorprendió gratamente la interpretación de Saoirse Ronan a la que conocí en Ladybird y a la que tenía un poco de tirria porque su personaje me resultó odioso a ratos. Y eso que Katharine Hepburn había dejado el listón muy, pero que muy alto. Los personajes de Amy (Florence Pugh) y Laurie (Timothée Chalamet) consiguen alejarse de la mojigatería y simpleza de sus predecesores y nos resultan tiernos, caprichosos, generosos, mezquinos...en definitiva, humanos. Destacaría además la introducción de escenas del libro que yo diría que no se habían visto antes o al menos no desde esa perspectiva.
El final es un homenaje, un canto de amor a la novela y a Louisa May Alcott, un ajuste de cuentas con el machismo y las convenciones sociales del siglo XIX. Eso y no lo de Zuckerberg es metaficción en estado puro.
Pero son sobre todo las licencias y el sello personal de Gerwig (la ruptura temporal, el uso del flashback, ese feminismo que impregna toda la obra y casi consideraría anacrónico) lo que la convierte en una gran película. Tanto que no creo que nadie se atreva ya a versionar Mujercitas.
jueves, 4 de marzo de 2021
miércoles, 9 de septiembre de 2020
Debut. Cuadernos y canciones
Hace más de veinte años que sigo a Christina Rosenvinge; fue Sibisse la que me descubrió que era mucho más que esa chica mona que se hizo famosa por cantar "hago chas y aparezco a tu lado". Sus letras aparentemente banales estaban cargadas de poesía. Y cuanto más escuchaba sus canciones, más cerca de ella me sentía. Con el tiempo descubrí que teníamos un gusto bastante parecido para los hombres, muy a nuestro pesar probablemente.
No soy muy dada a los cotilleos ni a los temas del corazón, pero reconozco que leí el libro con cierta curiosidad sobre la historia de Nacho y Christina, aunque sólo se toca el tema de pasada. En el fondo me gusta mucho la discreción y respeto con que trata el asunto, aunque no negaré que admirando como admiro a ambos y con lo mitómana que soy, me quedé con ganas de saber un poco más, pero no creo que sea la parte más interesante del libro. Al igual que no creo que "Verano fatal" sea uno de los mejores discos de ninguno de los dos, pero pienso que la complicidad y afecto que hay entre ambos está muy presente en todas las canciones y es un disco al que le tengo cariño. En contrapartida, destacaría del libro los pasajes sobre su estancia en Nueva York, su sutil forma de hablar de lo que supone ser madre y artista, su forma de entender y practicar (frente a teorizar sobre) el feminismo.
En una entrevista, antes de que el libro fuera publicado comentó que el libro arrancaba con un prólogo sobre las diferencias en el método y proceso a la hora de escribir canciones y de poemas. Finalmente ese prólogo se ha convertido en un epílogo y me parece una decisión acertada porque es la parte más técnica y seguramente muchas personas no habrían pasado de ahí. A mí, en cambio, como poeta amateur (no os olvidéis "Se dice poeta"), me ha encantado y me ha descubierto algunas cosas que desconocía por completo.
Mientras leía "Debut", en todo momento me he sentido acompañada y yo, mejor que nadie, sé que ese milagro es menos común de lo que desearía, aunque no deja de ser el motor final por el que consumimos arte en cualquiera de sus vertientes. Esto me hace pensar con una sonrisa en ese párrafo en el que dice "Lo siento por vosotros poetas, novelistas, cineastas, pintores y artistas varios. Ninguno estáis presentes en el momento preciso en el que las personas se conocen, se miran a los ojos, o se descubren a sí mismas, no estáis en sus viajes cuando se sienten solas o cuando se hermanan con otros, cuando bailan o hacen el amor en la playa, cuando echan de menos algo o a alguien; nosotros sí. Estamos ahí, a su lado, todo el tiempo. Ninguna forma de arte penetra tan profundamente como la música." Pese a no estar de acuerdo del todo, quizá para mí el matiz reside en que la música es la forma de arte que más te une a los demás, que mejor despierta el sentimiento de comunión, digamos que es la forma artística menos onanista, pero yo desde siempre he sido una onanista cinematográfica (entre otros muchos onanismos).
Me he sentido tan acompañada, que al acabar el libro no podía quitarme la sensación de que si conociera a Christina en algún momento, nos haríamos grandes amigas. Supongo que a eso se refiere cuando escribe "La voz que te emociona es la sabe expresar eso que tú llevas dentro".
sábado, 4 de abril de 2020
Que la vida iba en serio
Hace más de diez años de esto, pero lo recuerdo bien porque fue una de las mejores épocas de mi vida y en la que más se ha forjado mi personalidad tal y como es ahora. Mi buena amiga S. y yo jugábamos sin parar, o más bien se podría decir que hacíamos de todo un juego.
Recuerdo un momento en que empezamos a pensar en toda la gente que conocíamos y a quién de ellos nos llevaríamos con nosotras a una isla desierta en caso de que llegara el fin del mundo, los criterios eran dispares y, aunque generalmente imperaba la lógica, no siempre era así. Eso sí, rara vez no coincidíamos.
Ahora que estamos recluidos, lo recuerdo constantemente y pienso en quienes son las personas con las que me gustaría pasar estos momentos (de estar permitido), muchos de ellos están cerca normalmente, otros viven a cientos de Kilómetros, pero están cerca igualmente. Y si algo puedo afirmar con satisfacción es que estoy muy contenta con la persona con quien me toca compartir este confinamiento: no sólo es un superviviente nato, sino que es alguien con quien siempre me siento acompañada y cuidada y por supuesto, querida.
Recuerdo un momento en que empezamos a pensar en toda la gente que conocíamos y a quién de ellos nos llevaríamos con nosotras a una isla desierta en caso de que llegara el fin del mundo, los criterios eran dispares y, aunque generalmente imperaba la lógica, no siempre era así. Eso sí, rara vez no coincidíamos.
Ahora que estamos recluidos, lo recuerdo constantemente y pienso en quienes son las personas con las que me gustaría pasar estos momentos (de estar permitido), muchos de ellos están cerca normalmente, otros viven a cientos de Kilómetros, pero están cerca igualmente. Y si algo puedo afirmar con satisfacción es que estoy muy contenta con la persona con quien me toca compartir este confinamiento: no sólo es un superviviente nato, sino que es alguien con quien siempre me siento acompañada y cuidada y por supuesto, querida.
viernes, 15 de noviembre de 2019
Reflexiones de una mente semialienada
El ritmo de vida que llevo no me permite ir a comprar ropa. No puedo decir que necesite realmente nada y tengo muy poco tiempo libre que empleo en cosas que sí son imprescindibles. Pero por mucho que trate de liberarme de la losa de esta sociedad capitalista vivo en una, así que en mis ratos libres, me dedico a mirar en mi móvil webs con ropa que nunca me compro. La verdad es que me puedo permitir comprármela, pero en realidad no es necesario, me conformo con verla y fantasear con la posibilidad de obtenerla y ponérmela.
Si esto no es la sociedad del espectáculo, que baje Guy Debord y lo vea.
martes, 19 de marzo de 2019
Día del padre
Quienes venimos de familias desestructuradas nos refugiamos en los demás (amigos, pareja, vecinos...). Quizá volquemos en ellos deseos que no fueron satisfechos en su momento, la larga lista de promesas incumplidas u otro tipo carencias. Entiendo que tanta responsabilidad abruma.
Nosotros esperamos de ellos que se comporten como la familia que deseamos tener y nunca tuvimos y a cambio les ofrecemos tratarles como si ellos fueran de nuestra sangre sin tener en cuenta que no necesitan nada de eso porque ya tienen familia; ya tienen quien les consuele o ayude. Tú no.
Así que esperamos de los demás más de lo que ellos nos pueden o quieren dar y nos frustra no conseguirlo. Mientras que ellos no comprenden esa necesidad ni tampoco nuestra intención de compensarles ofreciendo algo que no necesitan.
Me pregunto si es lícito esperar algunas cosas y si es lícito pedirlas. Puede que lo más acertado sea no esperar nada de nadie y aceptar de buen grado todo lo que recibamos...por muy triste que sea.
Nosotros esperamos de ellos que se comporten como la familia que deseamos tener y nunca tuvimos y a cambio les ofrecemos tratarles como si ellos fueran de nuestra sangre sin tener en cuenta que no necesitan nada de eso porque ya tienen familia; ya tienen quien les consuele o ayude. Tú no.
Así que esperamos de los demás más de lo que ellos nos pueden o quieren dar y nos frustra no conseguirlo. Mientras que ellos no comprenden esa necesidad ni tampoco nuestra intención de compensarles ofreciendo algo que no necesitan.
Me pregunto si es lícito esperar algunas cosas y si es lícito pedirlas. Puede que lo más acertado sea no esperar nada de nadie y aceptar de buen grado todo lo que recibamos...por muy triste que sea.
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