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domingo, 28 de enero de 2018

Winter, but spring is coming



Me doy cuenta de que no podré pasar página del todo hasta que no pase un año. No es por el tiempo, simplemente hace falta un ciclo completo, dar una vuelta entera para pasar por todos y cada uno de los meses. Cada estación arrasta unos recuerdos diferentes porque aunque no lo sepamos, sentimos y recordamos a través del olfato y cada estación huele distinta a las demás.
Ya tuve mi "summer in the city", mi "autum leaves" y estoy pasando por mi "winter" porque yo pienso con canciones. Me queda un febrero, un marzo y un abril, pero uno nunca puede contener una primavera.


domingo, 31 de diciembre de 2017

No te salves

Nunca he sido yo muy de hacer balances al final de año, quizá porque no concibo el tiempo de una forma completamente lineal, pero este ha sido un año de muchos cambios, largo e intenso. Haciendo balance desde fuera (incluso desde dentro) podría parecer un año regular; acaba el año y no logro ni acercarme a esa sensación de equilibrio que tanto anhelo.
No he terminado mi poemario (ya van seis años desde que lo empecé), no he conseguido cerrar esa herida que es más vieja aún que mi poemario, he hecho daño que podía haber evitado a personas a las que aprecio, no he tenido ninguna experiencia lisérgica clarificadora o sanadora, no he logrado ahogar a mi EGO, he tenido menos sexo del que he necesitado, se me ha instalado un dolor crónico y me he hecho mayor así de repente algún día del 2017.
Desde luego no puede decirse que sea un gran año, sin embargo, he aprendido a gestionar algo mejor la frustración, a guardar el látigo cuando meto la pata para tratar de no volver a cometer el mismo error en lugar de hundirme en las arenas movedizas de la culpabilidad, he aprendido a detectar lo que quiero, a pedirlo y salir a buscarlo, si no me lo dan. He conseguido no dejarme arrastrar por los deseos de los demás, verme con simpatía, condescendencia y me he reído de mí misma en este año más que de nadie en toda mi vida. 
Pero sobre todo, he decidido no salvarme en este año ni en los que vendrán.



domingo, 10 de diciembre de 2017

The greatest

Eran otros tiempos y podías permitirte ver tres películas al día o encerrarte un fin de semana con un libro para poder saborearlo y masticarlo hasta fundiros en uno para siempre. Ahora lees en el metro cuando tienes espacio para abrir el libro, ves series para evadirte y, de vez en cuando, alguna película que logra fascinarte y devolverte a la vida.

Eran otros tiempos, no sólo por eso, sino porque nada era grave y sabías que todo iba a cambiar en cualquier momento. Incluso a veces te resistías perezosamente a ese cambio. Ahora sólo ves una autopista recta de la que no eres capaz de vislumbrar el final, pero te lo imaginas y deseas secretamente alcanzarlo, no puede ser peor que ese largo viaje con el aire acondicionado estropeado.

Eran otros tiempos, aún había esperanza en lo que vendría. 

Eran otros tiempos, las canciones eran himnos y eso bastaba. Ahora son a lo sumo algo que colgar en el facebook con la esperanza de compartir ese sentimiento con alguien más. 

Eran otros tiempos, combatías la ansiedad con drogas ilegales, música alta, sexo y alcohol. Ahora lo intentas, pero sólo consigues empeorarlo.

Eran otros tiempos, pero a quién le importa.




miércoles, 8 de noviembre de 2017

Recuerdos

Si tienes un recuerdo que te rompa por dentro cada vez que te asalte (una prenda de ropa, una canción, un aroma, una foto etc.), no lo evites, manoséalo hasta deje de doler. De esta forma adquirirá una nueva dimensión y se convertirá en una cosa diferente.



jueves, 5 de octubre de 2017

Uno, dos, tres

Contar fotos, contar caracteres, contar examantes, exnovios, contar las facturas para cerrar el trimestre, contar baldosas, contar los coches que te adelantan desde el carril bus, contar monedas, contar fracasos, contar discos de artistas muertos, contar pasos, contar los minutos para el fin de semana, los días para las vacaciones, contar, contar, contar... contar mentiras y no creértelas ni tú.

 

viernes, 1 de septiembre de 2017

"Pienso para frotar el tiempo"

Me acuerdo mucho de ti cuando estoy en casa,
por tonterías,
ese abridor que te llevaste,
la ropa que te has dejado,
la taza que te regalé,
el juego de cuchillos.

Me acuerdo mucho de ti,
no es que la casa se me haga grande, al contrario,
pero hay pequeños detalles de la vida diaria
que me hacen pensar en ti.
Quisiera saber cuánto falta para que
esas cosas ya me pertenezcan sólo a mí.

Me acuerdo mucho de ti,
aunque me encanta vivir sola:
tener tiempo
y espacio para pensar,
pienso mucho y extrañamente
eso me hace feliz.

Me acuerdo mucho de ti,
y me pongo triste
pero sé que no te quiero desde hace tiempo.

miércoles, 12 de julio de 2017

Relatos extraordinarios (Mistress America)

A veces conoces a una persona y todo sucede de una forma extraordinaria, es uno de esos encuentros rodeados de magia, como si todo hubiese sido pensado o planeado así por otra persona antes.
No es más que un encuentro, una mirada o conversación intensa, no hay forma de volver a hablar o quedar, pero no importa porque tú sabes que si se tratara de una novela o película (y todos sabemos que la vida lo es) los protagonistas se volverían a cruzar más adelante.
Y mientras eso ocurre, te dedicas a vivir de la forma más intensa posible porque no quieres que tu libro sea un coñazo.

miércoles, 14 de junio de 2017

Teoría del azar


 
Antes creía en el karma  o en la justicia poética, pero cada vez estoy más convencida de que es el azar quien de una mágica manera siempre coloca las cosas en su sitio.



lunes, 15 de mayo de 2017

Plegarias

Hay dos cosas en el mundo que para mí tienen carácter divino: una son los gatos, la otra los hongos alucinógenos. (Lo de Chuck Berry es algo diferente). Esos son mis dioses y a ellos venero y rindo culto.
Por eso estos días, con una vida que ha venido y otra que se acaba de ir, les he estado rezando. ¿Acaso no rezamos todos?

 

jueves, 15 de octubre de 2015

Flashbacks

Siempre me ha costado despedirme de los objetos  con los que me he encariñado y que han cumplido con creces su función. Echando la vista atrás, sospecho que lo mismo me ha ocurrido con algunas personas. 



domingo, 19 de julio de 2015

No digas que no te he avisado

Tendemos a creer que los psicópatas son esas personas (generalmente hombres) que salen en las películas americanas de asesinatos en serie o en los programas sensacionalistas de las mañanas. Pero nos equivocamos de cabo a rabo. Lo más seguro es que todos y cada uno de nosotros hayamos convivido en algún momento de nuestras vidas con uno de ellos sin darnos cuenta.
Según los psicólogos la característica fundamental que define a un "psicópata" es su profunda y absoluta falta de empatía. La empatía está relacionada con las neuronas espejo y según estudios las mujeres tienen generalmente mayor número de éstas (pero no os engañéis, también hay mujeres psicópatas).
Otro rasgo bastante determinante es el egocentrismo y narcisismo, lo cual no aclara mucho ya que, salvo honrosas excepciones, todos los humanos estamos afectados por este mal. Pero en su caso es tan exagerado que se ven a sí mismos como el centro del universo de tal forma que consideran que las normas no son para ellos y viven según las suyas.
Por otro lado no parecen tener ninguna preocupación por las consecuencias de sus actos, no porque no sean conscientes de las repercusiones, sino porque no son capaces de sentir culpa o remordimiento.

Pero con todo esto suelen ser personas carismáticas o amables y simpáticas de manera superficial. Así que es muy posible que tu novia, tu jefe o tu mejor amiga lo sea y no te hayas dado cuenta.

No digas que no te he avisado.

Probablemente mi psicópata favorito de la historia del cine y, ya que estamos, uno de los ejemplos más claros de cómo una película  puede mejorar la novela en la que se inspira.

domingo, 30 de junio de 2013

My favorite things



Cosas que hacen la vida mucho más agradable:

Planear regalos, fiestas sorpresa, hacer regalos, recibirlos.
La ropa y los muebles "vintage".
La música: escucharla, crearla, ejecutarla, bailarla.
Sacar parecidos a la gente.
Reír hasta tener agujetas.
El sexo en compañía, el sexo en solitario, el sexo sin amor, el sexo con complicidad, el sexo con amor. El sexo. 
Los gatos. Los felinos. Todos los animales no humanos.
Que te lleven el desayuno a la cama.
La cerveza.
Las películas de Buñuel.
Mi barrio.
El sol y el mar, juntos y por separado.
Los amigos.
La canela, el café, el chocolate, la pasta, el queso, los helados.
Hacer cosas con las manos: coser, pintar, modelar, esculpir.
Soñar.
Los mordiscos.
Los libros DE PAPEL. Los libros que te quedan por leer.
Cambiar de planes a última hora.
Los colores intensos. El color negro.
Algunas plantas alucinógenas.
El blues.
Las ciudades mágicas.

¿He dicho los amigos?

jueves, 7 de marzo de 2013

En la salud y en la enfermedad

Hay muchos tipos de enfermedades: Tenemos las físicas, las más conocidas, aunque posiblemente las menos comunes. Luego están las mentales, las anímicas y las psicosomáticas (que son las menos detectadas aunque las más frecuentes). Otro capítulo serían las enfermedades mortales, pero de estas no quiero hablar.
Estar enfermo es un estado metafísico en el sentido etimológico del término, es algo que va más allá de la física, un estado aparte que condiciona todo lo demás. Estar enfermo es una distorsión en algún sentido. Cuando estamos enfermos, el dolor o el malestar determinan todo lo demás y cuando uno se recupera todo aquello queda lejano e incomprensible. Una sensación muy habitual es pensar cuando estamos enfermos en lo poco que apreciábamos el simple hecho de encontranos bien antes de caer enfermos (o de encontranos mal). Y volver a olvidarnos en cuanto nos sentimos mejor.
Encontrarse bien no es necesariamente un síntoma de no estar enfermo. Yo he estado enferma muchas veces, la mayoría de las veces ha sido por agotamiento (mental, físico o ambos) y en la mayor parte de los casos producto de una situación de gran estrés, pero paradójicamente no me he sentido mal hasta que el foco generante de estrés  ha desaparecido. Es decir, cuando he parado.
La enfermedad da para mucho: a veces nos ponemos enfermos, a veces fingimos que estamos enfermos, a veces creemos que estamos enfermos porque eso nos proporciona una excusa para dejar de hacer algo que en realidad no queremos hacer.


Creo que he heredado de mi madre la atracción por los médicos. En el caso de mi madre siempre he pensado que venía de una especie de relación edíptica con su hermano (que es médico) que representaba la figura paterna (de forma precaria y siempre esgrimiendo la promesa de hacerlo mejor en un futuro que nunca llegó). En el mío supongo que además proviene de la necesidad de que me cuiden unida a la incapacidad para dejar que lo hagan.
Y como me he cansado de hablar de enfermedades y si enlazo con la inmimente desaparición de la sanidad pública no acabaré nunca, terminaré con una cita de Jiddu Krishnamurti
"No es signo de salud el estar bien adaptado a una sociedad enferma."

jueves, 7 de febrero de 2013

No man can eat 50 eggs

Desde siempre he sentido aversión a la uniformidad. Tal vez porque llevé uniforme en el colegio (durante 11 años fui a un colegio de monjas donde estas amargadas mujeres no sólo pretendían uniformarnos en cuanto a la ropa, sino en cuanto a nuestro pensamiento; también mis propias compañeras se sentían más cómodas bajo el abrigo  de un grupo homogéneo donde destacar en cualquier aspecto era malo). Tal vez por mi espíritu de rebeldía. Tal vez por ambas cosas o por ninguna de ellas.

Así que desde que recuerdo he huido de las modas, de "lo que se lleva", de lo que "es tendencia", pese a que muchas veces me he encontrado con gente deseosa de cambiar mi estilo siempre hacia la misma dirección, la que lleva todo el mundo. Nunca me ha quedado claro si es porque la gente desconfía de lo diferente, de lo que no comprende o simplemente es que me consideran una hortera y es una muestra (desde su ingenuidad) de cariño. Probablemente una de estas dos razones o ambas sean las mismas que empujan a la estas mismas personas a tratar de uniformar mi pensamiento llevándolo al terreno de lo convencional, de lo que "está bien pensar" o de "el (único) modo" de comportarse...

Todo esto sumado a un espíritu de contradicción hace a menudo que ciertas cosas que siempre me han gustado pasen a repatearme por el simple hecho de copar los escaparates de Zara, Mango, Blanco, etc o vestir a toda la galería de zombies-figurines con la que me topo en la calle y el metro, que parecen haber descubierto a la vez una prenda o un estampado.

Entre las cosas que me encantaban hasta que se han puesto de moda se encuentran por ejemplo: los chicos con camisas de cuadros ligeramente entalladas, los labios pintados de rojo, el estampado de leopardo, los gorros rusos tipo siberiano...También me pasa con algunos grupos de música, escritores o directores de cine, pero en menor grado. A veces me pregunto si no seré una snob.

Y para finalizar, os dejo un regalo para la vista: Paul Newman poniendo de moda los huevos cocidos, aunque nada más alejado de Cool Hand Luke que el borreguismo o el snobismo. (No he logrado encontrar esta escena en versión original, pero se agradecen contribuciones si es que alguien más que yo lee de vez en cuando esta sarta de pajas mentales).