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martes, 11 de septiembre de 2018

Yo de mayor quiero ser Luna Miguel

Escribir un poemario que se titule "Los estómagos"
un ensayo cuyo nombre sea "El dedo. Breves apuntes sobre masturbación femenina".
No pasar nunca de moda.
Enfadarme,
o no
cuando pongan a mi nombre una preposición que no le corresponde.

Combinar a la perfección racionalidad y pasión
que me traduzcan a varios idiomas
poder presumir de labios hipnóticos
prologar a Anna Ajmátova.

Aprender pronto
que para saber sanar hay que saber enfermar
intuir que hay alguien que llora 
siempre que lee "Luna le pide a Luna que escriba un poema feliz"
Saber que los demás creen que llego demasiado pronto a los sitios
y sentir en cambio que llego tarde a todas partes. 

Que me llamen siempre para todos los festivales y antologías de poetas jóvenes
pero, sobre todo,
salir siempre bien en todas las fotos
sin esbozar jamás una sonrisa.




jueves, 30 de noviembre de 2017

Born to lose

Dice Oti Rodríguez Marchante en un artículo que no hay deporte que encaje tan perfectamente en la pantalla grande como el boxeo "...por la sencilla razón de que es un deporte de vencedores y vencidos (incluso los campeones) y el perdedor es una de las figuras más queridas, exprimidas y con más potencial poético que ha encontrado el cine en su siglo largo de vida..."

Eso me hace pensar en el final de "Parejas":
..."Por lo mismo que Julio Cortázar y el boxeo,
Bukowski y los hoteles pintados de naranja.
Handke y los lanzadores de cuchillos.
Por eso.
Esas son las razones por las que estamos juntos."
(Benjamín Prado)

Pienso también que a lo largo de mi vida he visto demasiado cine, demasiadas historias de perdedores, como para intentar ganar nunca y recuerdo a Eddie Felson y las palabras que el Gordo de Minessota le dice:


"Eddie, has nacido para perder. Claro, te emborrachaste, tenías el mejor pretexto del mundo para perder, no importa perder con una buena excusa. Pero ganar, resulta a veces como una carga, pesa mucho, es un fardo del que puedes deshacerte con una excusa, lo único que puedes hacer es compadecerte a ti mismo, es uno de los mejores deportes, sentir compasión de uno mismo, un deporte que gusta a todos, especialmente a los fracasados".


viernes, 1 de septiembre de 2017

"Pienso para frotar el tiempo"

Me acuerdo mucho de ti cuando estoy en casa,
por tonterías,
ese abridor que te llevaste,
la ropa que te has dejado,
la taza que te regalé,
el juego de cuchillos.

Me acuerdo mucho de ti,
no es que la casa se me haga grande, al contrario,
pero hay pequeños detalles de la vida diaria
que me hacen pensar en ti.
Quisiera saber cuánto falta para que
esas cosas ya me pertenezcan sólo a mí.

Me acuerdo mucho de ti,
aunque me encanta vivir sola:
tener tiempo
y espacio para pensar,
pienso mucho y extrañamente
eso me hace feliz.

Me acuerdo mucho de ti,
y me pongo triste
pero sé que no te quiero desde hace tiempo.

martes, 4 de abril de 2017

"Escribir un poema se parece a un orgasmo"

Quisiera escribir un poema que sirviera para algo
y no estoy pensando en ganar un premio o conseguir reconocimiento 
o dinero.
Quisiera escribir un poema que removiera conciencias
y no hablo de salir a las calles con pancartas y gritando consignas.
Quisiera escribir un poema que hiciera cambiar a la gente
y no me refiero a firmar todas las peticiones que vemos en las redes sociales.
Quisiera escribir un poema que consiguiera por un momento 
que nos metiéramos en la piel de esa persona que vive y duerme en la calle a la que todos ignoramos,
del cerdo minutos antes de morir en el matadero
o de la mujer a la que violan entre cuatro y luego todos cuestionan.

Pero si busco ente mis poemas,
no hablan más que de banalidades existencialistas 
o desamor.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Que la vida iba en serio...

Leer los suplementos culturales y darte cuenta, de pronto, de que ya nunca formarás parte de una antología de Jóvenes Poetas.

lunes, 31 de diciembre de 2012

No me arrepiento de nada

Hay dos razones principales (bromas aparte) por las que siempre he querido aprender francés. Una es poder leer en su idioma original el poema de Boris Vian Je voudrais pas crever. La otra es poder cantar las canciones de Edith Piaf.

Porque aunque no hables una palabra de francés, Edith, no necesita subtítulos, ni traducciones, su voz ha sido siempre lo bastante grande como para no entender de idiomas ni fronteras, pero tiene tanta fuerza, que cuando la escuchas parece, como si hablara en el único idioma posible.



Aunque no se caracterizaba por su belleza, dicen que cuando le preguntaron a Yves Montand (a quien se le atribuye una larga y "cotizada" lista de amantes) quién era la mujer más bella con la que había estado, contestó que era, sin duda, Edith Piaf. Y no me extraña, porque su magnetismo era difícilmente superado por rostros más perfectos y elegancias de boutique.

Tuvo una vida muy intensa, hay cientos de páginas dedicadas a ella y no es mi intención escribir o glosar su biografía, pero me haré eco de algo que encontré y que aunque peque de sensiblero y efectista, me llamó la atención; Parece ser que después de muchas relaciones, conoció con 46 años a Théo Sarapo, 20 años menor y del que siempre afirmó que era su gran amor, aunque todo el mundo creyó que él sólo trataba de aprovecharse de ella. Ella murió un año más tarde, legándole todo a él. Fue criticado hasta su muerte, siete años después, pero nunca hizo declaraciones públicas al respecto. Dedicó ese tiempo a ir pagando las deudas que generó en vida Edith y tras liquidarlas todas, se quitó la vida y dejó una nota en la mesilla que decía "Pour toi Edith, mon amour" (lo reconozco, soy una vulgar romántica).

Creo que, pese a todo, Edith Piaf tuvo una buena vida, vivió su vida según quiso y sin arrepentirse. Un poco como dice Boris Vian aquí:

No quisiera morir (Je voudrais pas crever)

No quisiera morir
sin haber conocido
los perros negros de México
que duermen sin soñar
los monos de culo pelado
devoradores de trópicos
las arañas de plata
en el nido trufado de burbujas
no quisiera morir
sin saber si la luna
con su falso aire de moneda
tiene un lado puntiagudo
si el sol está frío
si las cuatro estaciones
no son en realidad más que cuatro
sin haber intentado
llevar un vestido
en los grandes bulevares
sin haber mirado
en una alcantarilla
sin haber puesto el sexo
en rincones extraños
no quisiera acabar
sin conocer la lepra
o las siete enfermedades
que se atrapan allí
el bueno como el malo
no me darían pena
si yo supiera
que lo iba a estrenar
y está también
todo lo que conozco
todo lo que aprecio
que sé que me gusta
el fondo verde del mar
donde danzan las brizas de algas
en la arena ondulada
la hierba tostada de junio
la tierra que se agrieta
el olor de las coníferas
y los besos de la
que si tal que si cual
la bella que está ahí
mi osezno, Úrsula
no quisiera morir
antes de haber gastado
su boca con mi boca
su cuerpo con mis manos
el resto con mis ojos
ya no digo más es mejor
no ser irreverente
no quisiera morir
sin que hayan inventado
las rosas eternas
la jornada de dos horas
el mar en la montaña
la montaña en el mar
el fin del dolor
los diarios en color
la alegría de los niños
y tantas cosas más
que duermen en los cráneos
de geniales ingenieros
de jardineros joviales
de inquietos socialistas
de urbanos urbanistas
y de pensativos pensadores
tantas cosas que ver
que ver y que oír
tanto tiempo esperando
buscando en la oscuridad

Y ya veo el final
que bulle y que se acerca
con su cara horrorosa
y que me abre sus brazos
de rana patituerta

No quisiera morir
no señor no señora
antes de haber palpado
el sabor que me atormenta
el sabor que es más fuerte
no quisiera morir
antes de haber probado
el sabor de la muerte…

Boris Vian (traducción de Juan Antonio Tello).
Podéis consultar el original en francés aquí:
http://nadiesalvoelcrepusculo.blogspot.com.es/2011/11/je-voudrais-pas-creverno-quisiera-morir.html