Nunca he sido yo muy de hacer balances al final de año, quizá porque no concibo el tiempo de una forma completamente lineal, pero este ha sido un año de muchos cambios, largo e intenso. Haciendo balance desde fuera (incluso desde dentro) podría parecer un año regular; acaba el año y no logro ni acercarme a esa sensación de equilibrio que tanto anhelo.
No he terminado mi poemario (ya van seis años desde que lo empecé), no he conseguido cerrar esa herida que es más vieja aún que mi poemario, he hecho daño que podía haber evitado a personas a las que aprecio, no he tenido ninguna experiencia lisérgica clarificadora o sanadora, no he logrado ahogar a mi EGO, he tenido menos sexo del que he necesitado, se me ha instalado un dolor crónico y me he hecho mayor así de repente algún día del 2017.
Desde luego no puede decirse que sea un gran año, sin embargo, he aprendido a gestionar algo mejor la frustración, a guardar el látigo cuando meto la pata para tratar de no volver a cometer el mismo error en lugar de hundirme en las arenas movedizas de la culpabilidad, he aprendido a detectar lo que quiero, a pedirlo y salir a buscarlo, si no me lo dan. He conseguido no dejarme arrastrar por los deseos de los demás, verme con simpatía, condescendencia y me he reído de mí misma en este año más que de nadie en toda mi vida.
Pero sobre todo, he decidido no salvarme en este año ni en los que vendrán.
domingo, 31 de diciembre de 2017
jueves, 14 de diciembre de 2017
La grande bellezza
Nos empeñamos en conseguir rostros perfectos y cuerpos esculturales cuando lo que realmente hace hermosa a una persona son la sonrisa y la inteligencia. Por ese orden.
domingo, 10 de diciembre de 2017
The greatest
Eran otros tiempos y podías permitirte ver tres películas al día o encerrarte un fin de semana con un libro para poder saborearlo y masticarlo hasta fundiros en uno para siempre. Ahora lees en el metro cuando tienes espacio para abrir el libro, ves series para evadirte y, de vez en cuando, alguna película que logra fascinarte y devolverte a la vida.
Eran otros tiempos, no sólo por eso, sino porque nada era grave y sabías que todo iba a cambiar en cualquier momento. Incluso a veces te resistías perezosamente a ese cambio. Ahora sólo ves una autopista recta de la que no eres capaz de vislumbrar el final, pero te lo imaginas y deseas secretamente alcanzarlo, no puede ser peor que ese largo viaje con el aire acondicionado estropeado.
Eran otros tiempos, aún había esperanza en lo que vendría.
Eran otros tiempos, las canciones eran himnos y eso bastaba. Ahora son a lo sumo algo que colgar en el facebook con la esperanza de compartir ese sentimiento con alguien más.
Eran otros tiempos, combatías la ansiedad con drogas ilegales, música alta, sexo y alcohol. Ahora lo intentas, pero sólo consigues empeorarlo.
Eran otros tiempos, pero a quién le importa.
Eran otros tiempos, no sólo por eso, sino porque nada era grave y sabías que todo iba a cambiar en cualquier momento. Incluso a veces te resistías perezosamente a ese cambio. Ahora sólo ves una autopista recta de la que no eres capaz de vislumbrar el final, pero te lo imaginas y deseas secretamente alcanzarlo, no puede ser peor que ese largo viaje con el aire acondicionado estropeado.
Eran otros tiempos, aún había esperanza en lo que vendría.
Eran otros tiempos, las canciones eran himnos y eso bastaba. Ahora son a lo sumo algo que colgar en el facebook con la esperanza de compartir ese sentimiento con alguien más.
Eran otros tiempos, combatías la ansiedad con drogas ilegales, música alta, sexo y alcohol. Ahora lo intentas, pero sólo consigues empeorarlo.
Eran otros tiempos, pero a quién le importa.
sábado, 2 de diciembre de 2017
Confesiones de un conejo solitario
Sábado:
Have we got an army
And were gonna do it tonight
Do do do it tonight
Yeah they're gonna And were gonna do it tonight
Do do do it tonight
Pay pay pay pay it tonight
Do do do it tonight
jueves, 30 de noviembre de 2017
Born to lose
Dice Oti Rodríguez Marchante en un artículo que no
hay deporte que encaje tan perfectamente en la pantalla grande como el
boxeo "...por la sencilla razón de que es un deporte de vencedores y
vencidos (incluso los campeones) y el perdedor es una de las figuras más
queridas, exprimidas y con más potencial poético que ha encontrado el
cine en su siglo largo de vida..."
Eso me hace pensar en el final de "Parejas":
..."Por lo mismo que Julio Cortázar y el boxeo,
Bukowski y los hoteles pintados de naranja.
Handke y los lanzadores de cuchillos.
Por eso.
Esas son las razones por las que estamos juntos."
(Benjamín Prado)
Pienso también que a lo largo de mi vida he visto demasiado cine, demasiadas historias de perdedores, como para intentar ganar nunca y recuerdo a Eddie Felson y las palabras que el Gordo de Minessota le dice:
"Eddie, has nacido para perder. Claro, te emborrachaste, tenías el mejor pretexto del mundo para perder, no importa perder con una buena excusa. Pero ganar, resulta a veces como una carga, pesa mucho, es un fardo del que puedes deshacerte con una excusa, lo único que puedes hacer es compadecerte a ti mismo, es uno de los mejores deportes, sentir compasión de uno mismo, un deporte que gusta a todos, especialmente a los fracasados".
Eso me hace pensar en el final de "Parejas":
..."Por lo mismo que Julio Cortázar y el boxeo,
Bukowski y los hoteles pintados de naranja.
Handke y los lanzadores de cuchillos.
Por eso.
Esas son las razones por las que estamos juntos."
(Benjamín Prado)
Pienso también que a lo largo de mi vida he visto demasiado cine, demasiadas historias de perdedores, como para intentar ganar nunca y recuerdo a Eddie Felson y las palabras que el Gordo de Minessota le dice:
"Eddie, has nacido para perder. Claro, te emborrachaste, tenías el mejor pretexto del mundo para perder, no importa perder con una buena excusa. Pero ganar, resulta a veces como una carga, pesa mucho, es un fardo del que puedes deshacerte con una excusa, lo único que puedes hacer es compadecerte a ti mismo, es uno de los mejores deportes, sentir compasión de uno mismo, un deporte que gusta a todos, especialmente a los fracasados".
viernes, 17 de noviembre de 2017
Yo para ser feliz quiero un... avión
Desde que tengo uso de razón, me excita viajar en avión, no hablo de "excitación" como entusiasmo o ilusión me refiero a ponerme cachonda. Por supuesto, cuando era pequeña no era más que una especie de cosquilleo, algo que no era capaz de explicar muy bien. No fue hasta años más tarde que me he dado cuenta del carácter sexual de ese (por aquel entonces) inocente placer.
Hay algo en el despegue y el aterrizaje que me recuerdan al acto sexual: primero viene la emoción, luego el rubor y el relax de dejarse mecer por los movimientos suaves, los cambios de ritmo, los movimientos bruscos...Y en ese momento la imaginación se dispara y ya no hay quien pare ese torbellino.
Hay algo en el despegue y el aterrizaje que me recuerdan al acto sexual: primero viene la emoción, luego el rubor y el relax de dejarse mecer por los movimientos suaves, los cambios de ritmo, los movimientos bruscos...Y en ese momento la imaginación se dispara y ya no hay quien pare ese torbellino.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Recuerdos
Si tienes un recuerdo que te rompa por dentro cada vez que te asalte (una prenda de ropa, una canción, un aroma, una foto etc.), no lo evites, manoséalo hasta deje de doler. De esta forma adquirirá una nueva dimensión y se convertirá en una cosa diferente.
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