sábado, 5 de noviembre de 2016
Que la vida iba en serio...
Leer los suplementos culturales y darte cuenta, de pronto, de que ya nunca formarás parte de una antología de Jóvenes Poetas.
jueves, 14 de enero de 2016
Las protagonistas eran ELLAS
Hace unos días ví la primera película de Antonio Banderas, Locos en Alabama, en la que dirige a la que por entonces era su mujer, Melanie Griffith. En cuanto la ví salir a escena, mi mente se acordó de inmediato de La dama de Shangai que dirigió Orson Welles, pero que no cunda el pánico entre los más ortodoxos que no pretendo equiparar los talentos de uno y otro (ni Banderas y Welles ni, mucho menos, Griffith y Hayworth).
En realidad, pensé en cómo cada uno de ellos retrataba a la que en ese momento era su esposa. Mientras que Antonio enfundaba a su mujer en papel hecho a medida donde ella pudo desplegar todo su talento y con un vestuario y estilismo de lo más favorecedor; Orson dirigía a una Rita Hayworth muy poco favorecida (que mira que es difícil) despojada de su increíble y característica melena pelirroja.
Y aunque la actuación de Rita es más que decente, su papel de arpía calculadora es mucho menos agradecido que el de Melanie, que tiene un personaje lleno de matices, que cabalga en todo momento entre la comedia y el drama y que se mete en el bolsillo al espectador desde el primer momento.
La conclusión de todo esto es que me cae mejor Antonio que Orson, que siempre me ha caído un poco gordo.Y he de reconocer que tampoco le considero tan buen director como la crítica, para mí es un poco como Borges: están llenos de talento, técnica e inteligencia, pero ambos dirigen/escriben desde el intelecto, demasiado asépticamente, como si no lograran salirse de sí mismos, de su universo.
Pero no penséis que soy de esas que no separa al artista de la persona, hay artistas a los desprecio profundamente como personas y de los que soy, pese a ello, gran admiradora de su obra, como Picasso o Polansky. Aquí no incluyo por ejemplo a Elia Kazan, porque considero que, aunque su comportamiento durante la caza de brujas fue reprochable, ha sido magnificado en cierto modo, pero eso ya da para otro post y con suerte publico otra entrada antes del verano.
En realidad, pensé en cómo cada uno de ellos retrataba a la que en ese momento era su esposa. Mientras que Antonio enfundaba a su mujer en papel hecho a medida donde ella pudo desplegar todo su talento y con un vestuario y estilismo de lo más favorecedor; Orson dirigía a una Rita Hayworth muy poco favorecida (que mira que es difícil) despojada de su increíble y característica melena pelirroja.
Y aunque la actuación de Rita es más que decente, su papel de arpía calculadora es mucho menos agradecido que el de Melanie, que tiene un personaje lleno de matices, que cabalga en todo momento entre la comedia y el drama y que se mete en el bolsillo al espectador desde el primer momento.
La conclusión de todo esto es que me cae mejor Antonio que Orson, que siempre me ha caído un poco gordo.Y he de reconocer que tampoco le considero tan buen director como la crítica, para mí es un poco como Borges: están llenos de talento, técnica e inteligencia, pero ambos dirigen/escriben desde el intelecto, demasiado asépticamente, como si no lograran salirse de sí mismos, de su universo.
Pero no penséis que soy de esas que no separa al artista de la persona, hay artistas a los desprecio profundamente como personas y de los que soy, pese a ello, gran admiradora de su obra, como Picasso o Polansky. Aquí no incluyo por ejemplo a Elia Kazan, porque considero que, aunque su comportamiento durante la caza de brujas fue reprochable, ha sido magnificado en cierto modo, pero eso ya da para otro post y con suerte publico otra entrada antes del verano.
jueves, 15 de octubre de 2015
Flashbacks
Siempre me ha costado despedirme de los objetos con los que me he encariñado y que han cumplido con creces su función. Echando la vista atrás, sospecho que lo mismo me ha ocurrido con algunas personas.
domingo, 19 de julio de 2015
No digas que no te he avisado
Tendemos a creer que los psicópatas son esas personas (generalmente
hombres) que salen en las películas americanas de asesinatos en serie o
en los programas sensacionalistas de las mañanas. Pero nos equivocamos
de cabo a rabo. Lo más seguro es que todos y cada uno de nosotros
hayamos convivido en algún momento de nuestras vidas con uno de ellos
sin darnos cuenta.
Según los psicólogos la característica fundamental que define a un "psicópata" es su profunda y absoluta falta de empatía. La empatía está relacionada con las neuronas espejo y según estudios las mujeres tienen generalmente mayor número de éstas (pero no os engañéis, también hay mujeres psicópatas).
Otro rasgo bastante determinante es el egocentrismo y narcisismo, lo cual no aclara mucho ya que, salvo honrosas excepciones, todos los humanos estamos afectados por este mal. Pero en su caso es tan exagerado que se ven a sí mismos como el centro del universo de tal forma que consideran que las normas no son para ellos y viven según las suyas.
Por otro lado no parecen tener ninguna preocupación por las consecuencias de sus actos, no porque no sean conscientes de las repercusiones, sino porque no son capaces de sentir culpa o remordimiento.
Pero con todo esto suelen ser personas carismáticas o amables y simpáticas de manera superficial. Así que es muy posible que tu novia, tu jefe o tu mejor amiga lo sea y no te hayas dado cuenta.
No digas que no te he avisado.
Según los psicólogos la característica fundamental que define a un "psicópata" es su profunda y absoluta falta de empatía. La empatía está relacionada con las neuronas espejo y según estudios las mujeres tienen generalmente mayor número de éstas (pero no os engañéis, también hay mujeres psicópatas).
Otro rasgo bastante determinante es el egocentrismo y narcisismo, lo cual no aclara mucho ya que, salvo honrosas excepciones, todos los humanos estamos afectados por este mal. Pero en su caso es tan exagerado que se ven a sí mismos como el centro del universo de tal forma que consideran que las normas no son para ellos y viven según las suyas.
Por otro lado no parecen tener ninguna preocupación por las consecuencias de sus actos, no porque no sean conscientes de las repercusiones, sino porque no son capaces de sentir culpa o remordimiento.
Pero con todo esto suelen ser personas carismáticas o amables y simpáticas de manera superficial. Así que es muy posible que tu novia, tu jefe o tu mejor amiga lo sea y no te hayas dado cuenta.
No digas que no te he avisado.
![]() |
| Probablemente mi psicópata favorito de la historia del cine y, ya que estamos, uno de los ejemplos más claros de cómo una película puede mejorar la novela en la que se inspira. |
domingo, 17 de mayo de 2015
Casualidades
En estos tiempos en los que cientos de personas mueren a diario intentando dejar atrás un país sin esperanza y buscando una nuevas oportunidades, me acuerdo a menudo de estas palabras de Montesquieu que descubrí hace unos 15 años y que por entonces me impresionó favorablemente:
"Si yo supiese algo que me fuese útil y que fuese perjudicial a mi familia, lo expulsaría de mi espíritu. Si yo supiese algo útil para mi familia y que no lo fuese para mi patria, intentaría olvidarlo. Si yo supiese algo útil para mi patria y que fuese perjudicial para Europa, o bien que fuese útil para Europa y perjudicial para el género humano, lo consideraría como un crimen, porque soy necesariamente hombre mientras que no soy francés más que por casualidad."
Ahora, que han pasado los años y he visto demasiadas cosas que me han hecho avergonzarme de mi especie, me pregunto si no seremos humanos también por casualidad.
"Si yo supiese algo que me fuese útil y que fuese perjudicial a mi familia, lo expulsaría de mi espíritu. Si yo supiese algo útil para mi familia y que no lo fuese para mi patria, intentaría olvidarlo. Si yo supiese algo útil para mi patria y que fuese perjudicial para Europa, o bien que fuese útil para Europa y perjudicial para el género humano, lo consideraría como un crimen, porque soy necesariamente hombre mientras que no soy francés más que por casualidad."
Ahora, que han pasado los años y he visto demasiadas cosas que me han hecho avergonzarme de mi especie, me pregunto si no seremos humanos también por casualidad.
martes, 24 de marzo de 2015
Bucles
Conviene recordarlo porque nos olvidamos con facilidad.
No atañe a la naturaleza de los errores quién es el culpable. Es mucho más simple, hay dos tipos de errores: los que tienen solución y los que no.
No atañe a la naturaleza de los errores quién es el culpable. Es mucho más simple, hay dos tipos de errores: los que tienen solución y los que no.
sábado, 14 de febrero de 2015
[Fin de la autocita]
LA GENTE CON MAL GUSTO PARA EL CINE, TIENE MAL GUSTO PARA LA VIDA.
Pienso en esto muy a menudo y en quien para mí es la imagen de una "persona de cine", mi admirado Francois Truffaut, que para bien o para mal nunca fue muy capaz de delimitar la frontera entre su vida y el cine. Tal vez por eso, sus películas, más aún que las de otros colegas de la Nouvelle Vague, nunca tenían un final cerrado y siempre se quedaban inconclusas como si uno debiera ir resolviendo y avanzando en la película de su propia vida.
Es extraño porque siempre he despreciado un poco el oficio de crítico de arte en todas sus manifestaciones porque el arte cuando es bueno, hace que las palabras sobren, incluso en la literatura. Y el propio Truffaut, que dijo una vez que "nadie nace para ser crítico de cine", acabó convirtiéndose en uno de los más brillantes del gremio llegando a convertir el género de la crítica en arte en sí mismo. Quizá lo consiguió porque en cada crítica que escribía dejaba tanto de sí mismo como en sus películas, pero a la vez estaban despojadas totalmente de su EGO.
Recomiendo encarecidamente para vuestra felicidad que visionéis todas las películas que podáis de Truffaut, el mayor número de veces posible, del mismo modo que tratéis de disfrutar de su arte como crítico de cine; "El placer de la mirada" recopila una serie de ensayos, críticas y textos que Francois escribió a lo largo de su vida.
[Fin de la autocita]
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